Trabajaba de mañana, tarde y noche.
Las noches eran lo peor.
No solo las aguantaba. Me castigaba la semana entera, antes de que llegaran.
Por las noches, antes de irme, dormía a mi hija. Tenía tres años. Solo dormía conmigo. La esperaba hasta que cerraba los ojos.
Y entonces me levantaba y me iba.
A un sitio que no tenía nada de mágico. Donde la noche era oscura y estaba sola.
Llegó un punto en el que no pude más. La empresa no supo encajarlo. Me piré.
Usé el paro. Hice cursos de ventas donde todo parece fácil. No lo es. Los clientes no llegaban. Sobrevivía.
Pero seguí. Rompiendo barreras mentales que todavía hoy sigo trabajando.
Y aposté por montar un sitio donde la gente que ya tiene negocio —médicos, abogados, consultores, coaches, los que ya tienen negocio pero están hasta arriba— pudiera ver que esto se puede hacer de otra forma. Sin trabajar más. Sin contratar a nadie. Sin tener que estar en todo.
Eso es Zona CEO AI.
